A propósito de la muerte de un adolescente en una persecusión policial

Muchísimos interrogantes se desprenden de la situación ocurrida el sábado 18 de septiembre: Un joven de 15 años ha perdido la vida. La escasez de información en torno al hecho reduce todo al relato de “un accidente” -obviando en muchos casos que fue en el marco de una persecución policial- y esto nos cuestiona como sociedad y nos plantea innumerables preguntas alrededor de los hechos, videos, relatos e incluso las noticias de los medios locales al respecto.

¿Cuántos disparos hubo? ¿Por qué los medios oficiales no hablan de esos disparos si muchos vecinos los oyeron? 
¿De qué murió el adolescente de 15 años? ¿Por qué su cuerpo está en Lomas de Zamora? ¿Cuál es la identidad del joven? ¿Por qué no se dieron datos al respecto?

¿Se puede perseguir hasta la muerte? ¿Cómo debe ser el accionar policial en el marco de una persecución? ¿Por qué dispararle si el adolescente estaba solo, de noche, en una calle de tierra y sin muchas posibilidades para ir muy lejos (aún cuando se presumía que había robado una moto)? 
¿Qué tipo de formación recibe la policía que decide llevar adelante este accionar que termina con la vida de un joven de 15 años?

 Volvemos a pensar en el abuso de poder de las fuerzas policiales de Chivilcoy y ésta situación, (a 4 días de sucedida y todavía sin esclarecerse) sumado a los antecedentes que tiene la fuerza en esta ciudad: nos referimos precisamente al Hábeas Corpus colectivo en el cual limita el accionar policial en función de las garantías y derechos en el tratamiento de situaciones que involucren a niños, niñas y adolescentes nos lleva inevitablemente al título de esta nota: SOBRAN COMENTARIOS, FALTAN EXPLICACIONES.
Necesitamos y exigimos una investigación y esclarecimiento de los hechos ocurridos.

Certamen No Detengan Nuestros Derechos