Esta navidad, no regales estereotipos

Cuántas veces nos ha sucedido que hemos recibido regalos por el condicionante de nuestro género desde nuestra infancia, simplemente por nuestro órgano reproductor con el que nacimos, sin importar si tus gustos en juguetes nada tenían que ver con lo rosa o lo celeste, con los autitos o las barbies.

En mi caso, mi padre me regalaba pelotas de fútbol, porque era lo que a mi me gustaba, sin embargo, tenía que soportar que me dijeran “marimacho”. Siempre me autopercibí heterosexual, pero eso no bastaba para conformar a la sociedad, ya que si consumía ese tipo de juguetes pasaba a ser “la carlitos”. 

Por suerte, esto está dejando de suceder. Ya hace algún tiempo, podemos observar en diferentes jugueterías que en la imagen del packaging aparecen, o ambos sexos, o el sexo distinto del que te esperabas, por ejemplo, un juego de cocina con un niño jugando y, ¿por qué no?

Los juguetes también educan, ¿por qué las niñas reciben, por ejemplo,  juegos de roles de familia? Acto que se intenta deconstruir desde el feminismo y, ¿por qué los niños reciben, por ejemplo,  juegos de violencia? que también se intenta deconstruir desde las nuevas masculinidades. Basta de naturalizar habilidades, tareas del hogar, profesiones, deportes, e intereses a un determinado género u otro.

¡Atención! con todo esto no quiero decir que una niña no pueda recibir de regalo  un juego de cocina, pero sí quiero decir, que si un niño quiere un juego de cocina le regalemos lo que desea. Espero ser clara.

Una vez estaba en una bicicletería y una niña le decía a la madre que quería una bicicleta de salto y la madre la persuadía para que le guste la bicicleta rosa con canasto y flores. Hoy en día, los niños y niñas son fieles defensores de sus libertades, saben lo que quieren y lo que no quieren. Simplemente los y las invito a escuchar a los infantes, qué les gusta, cuáles son sus deseos y anhelos, hasta quizás, ni siquiera son cosas. 


Por Jacqueline Ramos