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BULLYING

EL ACOSO QUE YA NO TERMINA AL SALIR DE LA ESCUELA

BULLYING

EL ACOSO QUE YA NO TERMINA AL SALIR DE LA ESCUELA

 

El bullying dejó de limitarse al ámbito escolar. Con el uso permanente de celulares y redes sociales, el hostigamiento puede continuar durante todo el día, llegar a cualquier hora y ampliar el impacto sobre niños y adolescentes.

Según las Pruebas Aprender 2023, el 63% de los estudiantes de sexto grado afirmó haber sufrido al menos una situación de agresión o violencia durante ese año, en la escuela o en redes sociales. Además, el 56% presenció agresiones entre compañeros y el 36% manifestó haberse sentido discriminado.

Entre adolescentes de 13 a 17 años, UNICEF registró que quienes denunciaron haber sufrido acoso pasaron del 25% al 41% entre 2024 y 2025.

Desde la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) advierten que el ciberbullying puede incluir burlas, mensajes de odio, perfiles falsos, exclusión de grupos, difusión de información privada y manipulación de fotos, videos o memes. También señalan nuevos riesgos vinculados al uso de inteligencia artificial para modificar contenidos.

“Una agresión digital no es menos real porque ocurra detrás de una pantalla. Para el niño o adolescente que la recibe, el impacto puede acompañarlo durante buena parte del día y generar un estado de alerta permanente”, explicó Juan Pablo Bria, integrante de la SAP.

Los especialistas remarcan que el bullying es un fenómeno grupal y que la responsabilidad no debe recaer únicamente sobre quien es víctima. Familias, escuela, adultos responsables y compañeros tienen un papel central para interrumpir la dinámica.

Entre las señales de alerta aparecen dolores de cabeza o abdominales, alteraciones del sueño o la alimentación, caída del rendimiento escolar, ansiedad, aislamiento, cambios de ánimo y pérdida de interés en actividades habituales.

Ante una situación de ciberbullying, recomiendan escuchar y contener, conservar las evidencias, bloquear y reportar los contenidos y trabajar junto a la escuela y las familias. La SAP también desaconseja responder con violencia o pedirle a la víctima que resuelva sola el problema

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